Ocupa el solar en el que se encontraba el convento de Santa Catalina, obra del siglo XVI que fue derribado en 1844 después de quedar abandonado tras la desamortización de 1835. El nuevo edificio se enmarcó dentro del estilo neoclásico, y fue proyectado en 1842 por Ramón del Toro. La construcción se resuelve de forma cuadrangular, con cuatro laterales con pórticos y lonjas para los puestos, cerrada con cuatro puertas con rejas de forja. Tras la restauración llevada a cabo hace pocos años. Y en vistas de su decadencia como mercado tradicional, se quiere hacer de ella un espacio comercial más acorde con una filosofía comercial más acorde con nuestra época
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