Descansa al pie de las estribaciones de las sierras subbéticas y su espalda se eleva la cima del Picacho que se encuentra coronado por la ermita de la Virgen de la Sierra. Es una de las poblaciones más antiguas de la comarca, siendo los promeros vestigios de su asentamiento de época paleolítica. Ya en el Siglo III a.c. entró en la órbita romana. Igabrum constituyó un destacado núcleo urbano que asentaba las bases de su riqueza en el olivo, los cereales y la explotación de sus canteras. Cabe destacar que en época visigótica fue una de las principales sedes episcopales del sur de la península y la pervivencia del cristianismo se prolongó durante la época árabe. Actualmente cuenta con 21000 habitantes.